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¿Buscás un lugar que te deje sin palabras desde el primer minuto? El Cajón del Azul, en El Bolsón, es de esos paisajes que te sacuden: agua turquesa irreal, pasarelas de madera suspendidas sobre el río y un bosque andino que huele a verano patagónico.
En Busplus te contamos por qué este es, sin dudas, uno de los destinos más elegidos para la temporada.
El Cajón del Azul es un tesoro natural escondido en la Patagonia. El río Azul, que ya de por sí es conocido por su nivel de transparencia, forma allí un cajón entre enormes paredes de roca. El agua cae, golpea, se arremolina… y adquiere un color turquesa tan intenso que parece editado.
Este rincón, que pertenece a la red de refugios del cerro Piltriquitrón, se encuentra a 22 kilómetros de El Bolsón.
Es, además, uno de los puntos más fotografiados de toda la región: nadie se resiste a la postal de las pasarelas de madera suspendidas sobre esa garganta natural.
Para visitar el Cajón del Azul tenés que llegar primero a Wharton, el punto de partida de todos los senderos de la zona. Queda a unos 14 kilómetros del centro de El Bolsón y se accede fácilmente en vehículo o transfer. Parte del recorrido se hace por la conocida Ruta 40, hasta tomar el desvío hacia Mallín Ahogado.
Desde ahí comienza el trekking, que tiene una dificultad baja a moderada. El camino es amigable y muy entretenido: vas a cruzar pasarelas colgantes, senderos bajo el bosque andino, arroyos, miradores y zonas de descanso.
⏱️ Duración estimada del trekking: entre 2 y 3 horas hasta el Cajón (dependiendo de tu ritmo).
Y si te quedaste con ganas, el circuito no termina ahí. Podés seguir hacia otros refugios de montaña como El Retamal, La Playita, La Tronconada o incluso animarte al Refugio Hielo Azul, uno de los más emblemáticos de la zona.
El verano es, sin dudas, la mejor época para visitar este rincón patagónico. ¿Qué podés hacer?
Es el plan estrella. El recorrido es accesible, ideal para quienes quieren caminar dentro del bosque y disfrutar de paisajes que se van transformando a cada paso.
El agua está fría, sí… muy fría. Pero en días de calor es un placer meterse aunque sea un ratito en las piletas naturales de color turquesa.
Hay playas de piedra y sectores arbolados que se vuelven el lugar perfecto para parar, recuperar energía y simplemente escuchar el sonido del agua.
Muchos refugios ofrecen comidas caseras, platos calentitos, cervezas artesanales y un descanso necesario antes de emprender el regreso. Nada como una comida casera en plena montaña.
Te dejamos algunos tips que siempre les damos a nuestros pasajeros:
Si vas al Cajón del Azul, aprovechá para conocer otros clásicos imperdibles de la zona:
Artesanías, jugos naturales, cervezas artesanales, dulces caseros… una feria hermosa y súper tradicional, ideal para ir un día soleado.
Dos visitas que combinan vistas panorámicas, arte y naturaleza. El Bosque Tallado es único: esculturas hechas a mano entre árboles caídos por un incendio.
A solo minutos de El Bolsón, el Parque Nacional Lago Puelo ofrece playas, senderos y ese tono esmeralda de agua que enamora a cualquiera.
Un clásico que muchos viajeros subestiman… hasta que llegan. La Cascada Escondida está muy cerca del centro de El Bolsón y se accede por un sendero corto y sencillo.
El camino atraviesa pasarelas de madera, vistas al río Quemquemtreu y un bosque espeso que te hace olvidar por completo que estás tan cerca del pueblo.
La cascada cae entre paredes de piedra formando un piletón natural ideal para refrescarse en verano. Es una escapada perfecta para combinar con la feria o para una tarde tranquila.
¿Listo para tu próximo trekking patagónico? Cuando quieras, te llevamos. Sacá tus pasajes en micro a El Bolsón y conocé este destino único.